Hemos escuchado -y no me refiero solo a los psicoanalistas- historias de amores que a cualquier oído, resultan cuanto menos llamativos.
Relaciones de personas en las que prevalece el sometimiento, el maltrato físico y/o psíquico, las infidelidades, la poca consideración, la postergación de los propios objetivos, el menosprecio o simplemente el desamor. Al indagar a los protagonistas sobre el particular -en especial o quizás solamente el menos favorecido- aseguran que se trata de manifestaciones de un amor incondicional al partenaire de su pareja...
La pregunta es... ¿es posible amar al otro más que a uno mismo?...Y si esto fuera así...¿qué pasa con la reciprocidad?
Aun desde preceptos religiosos- y no es sobre lo cual quiero basar estas notas- se plantea el "amar al projimo como a ti mismo"... podríamos suponer que aunque el concepto de prójimo (próximo), es mas general que una pareja, y que tal vez amar se refiera a "respetar", podemos inferir que nunca podríamos amar a otro más que a nosotros mismos, por lo tanto en los casos mencionados, donde la reciprocidad no existe, tendríamos una falencia adicional.
Entonces, ¿que ocurre en estas circunstancias?
Estas parejas asimétricas, que ponen en cuestión la idea misma de pareja (de pares), se constituyen con la superioridad de uno en detrimento a la del otro, sosteniendose en esas circunstancias.
El que "ama incondicionalmente", cuenta con serias dificultades en su autoestima, "necesitando" la superioridad del otro para mantener su yo elevado -aunque dominado-, pero también el "amado incondicionalemente" requiere del suministro de su pareja para sostener ese espacio arbitrariamente adquirido de "perfección y elevación" .
O sea, ambos se necesitan y ambos constituyen manifestaciones de baja autoestima. Alguno con una posición más cómoda en apariencia, otro con un estado mas desagradable...pero ambos, con un intento posible de manejar su conflictiva. Confirmando estas conceptualizaciones es que estas posiciones en algunas circunstancias especiales suelen intercambiarse...
Tal vez, sea el momento de cuestionarse cuanto menos sobre el amor y la autoestima, y ver si podemos armar vínculos, tal vez, que nos fortalezcan y sean saludables.
lunes, 19 de abril de 2010
miércoles, 24 de marzo de 2010
¿Se Murió El Amor?
Ante las crisis de pareja, o muchas individuales, surge inevitablemente la pregunta sobre si persiste o desvanece el amor...
Este interrogante puede surgir de parte de uno de los miembros o ser compartido entre ambos.
Puede ser explicitado o no dicho. Puede aparerecer espontaneamente o irse gestando de a poco...
Lo cierto es que el solo hecho que se dispare esta incógnita, algo de la "comoda" cotidianeidad se conmueve... O ¿ya no sería tan cómoda la cotidianeidad?.
Ahora bien, ¿es posible que el amor muera? Y si es así, ¿qué hay de aquellas promesas del amor eterno? O ¿es posible que dudemos que haya sido amor?
En principio podriamos pensar que el amor, como todo afecto es energía, y como tal es susceptible de sufrir modificaciones... Modificaciones... ¿Y supresiones?...
Supresión de energía amatoria, seguramente no, pero si puede sufrir transformaciones y cambios sobre quien se deposita el amor... Perdiendo el lugar privilegiado del amor, ocupando cualquier otro, incluso en casos extremos el del odio... El saber popular dice "entre el amor y el odio hay un solo paso"....
Queda dicho que el amor contempla un aspecto cuantitativo, de "cantidad" de energía y uno "cualitativo", que refiere al modo y caracteristicas de la relacion.
Igualmente, como resuelve cada pareja y cada persona, eso que le pasa... dependerá de muchos factores, afectivas, historicas, sociales.
Negar lo que acontece es una resolución que algunas personas y parejas optan, aunque suele ser transitoria.
Recién con la aceptación de lo que ocurre, puede abrirse un importante abanico de recursos, que van desde charlas, lecturas, salidas especiales, vacaciones, talleres de reflexión, terapias individuales y/o de pareja, mudanzas etc., todos ellos, con la intención de resolver favorablemente las dificultades, a veces manteniendo la continuidad de las parejas, y otras abordando la separación o el divorcio.
De todos modos, independientemente del final, aun JUNTOS O SEPARADOS, es en función sanear los vínculos, preservar a las personas y madurar las relaciones, rescatando el pasado, respetando el presente y mejorando el futuro.
Este interrogante puede surgir de parte de uno de los miembros o ser compartido entre ambos.
Puede ser explicitado o no dicho. Puede aparerecer espontaneamente o irse gestando de a poco...
Lo cierto es que el solo hecho que se dispare esta incógnita, algo de la "comoda" cotidianeidad se conmueve... O ¿ya no sería tan cómoda la cotidianeidad?.
Ahora bien, ¿es posible que el amor muera? Y si es así, ¿qué hay de aquellas promesas del amor eterno? O ¿es posible que dudemos que haya sido amor?
En principio podriamos pensar que el amor, como todo afecto es energía, y como tal es susceptible de sufrir modificaciones... Modificaciones... ¿Y supresiones?...
Supresión de energía amatoria, seguramente no, pero si puede sufrir transformaciones y cambios sobre quien se deposita el amor... Perdiendo el lugar privilegiado del amor, ocupando cualquier otro, incluso en casos extremos el del odio... El saber popular dice "entre el amor y el odio hay un solo paso"....
Queda dicho que el amor contempla un aspecto cuantitativo, de "cantidad" de energía y uno "cualitativo", que refiere al modo y caracteristicas de la relacion.
Igualmente, como resuelve cada pareja y cada persona, eso que le pasa... dependerá de muchos factores, afectivas, historicas, sociales.
Negar lo que acontece es una resolución que algunas personas y parejas optan, aunque suele ser transitoria.
Recién con la aceptación de lo que ocurre, puede abrirse un importante abanico de recursos, que van desde charlas, lecturas, salidas especiales, vacaciones, talleres de reflexión, terapias individuales y/o de pareja, mudanzas etc., todos ellos, con la intención de resolver favorablemente las dificultades, a veces manteniendo la continuidad de las parejas, y otras abordando la separación o el divorcio.
De todos modos, independientemente del final, aun JUNTOS O SEPARADOS, es en función sanear los vínculos, preservar a las personas y madurar las relaciones, rescatando el pasado, respetando el presente y mejorando el futuro.
lunes, 18 de enero de 2010
Enamorándome De Mi Ex
¿Hablamos de cine?...
Si de eso se trata, nos referimos a la comedia romántica protagonizada por Meryl Streep, Alec Baldwin y Steve Martin, en la que luego de 10 años del divorcio, la ex pareja comienzan a vivir una aventura amorosa con las vicisitudes que surgen y complicaciones del caso, teniendo en cuenta que él, esta casado; ambos tienen 3 hijos grandes y ella, un incipiente pretendiente.
Este film con premios y también críticas, resulta ser cuanto menos, un entretenimiento agradable para el expectador, o una excelente opción a la hora de elegir, según el gusto de cada cuál.
Ahora... más allá de lo artístico, invita a reflexionar sobre varias cuestiones.
¿Nos podemos enamorar -o re enamorar- de nuestro ex?
Y si es así, ¿Podríamos considerarlo ex?
¿Se resuelve totalmente la relación con una ex pareja?
¿Se elabora el duelo de lo que no pudo ser, o de lo que fue hasta ahí?
¿Se puede cambiar o estamos condenados a repetir historias?
¿Qué pesa más, la idealización o la realidad?
¿Qué nos pasa cuando cambiamos de rol, de esposos a "otros/as", de "otros/as" a esposos?
¿Cuánto nos pesa las opiniones del entorno, hijos, padres, amigos?
¿Se trata de rendir una asignatura pendiente (en este caso de la mujer que fue "abandonada"), o simplemente un deseo de venganza encubierto?
¿Será una manifestación de arrepentimiento o de culpa o de amor para el "conquistador" (en este caso el ex-marido) o solo "que todo tiempo pasado fue mejor" a la hora de enfrentar presentes incómodos?
¿Qué lugar tiene el tercero (pretendiente de la mujer) como amenaza de pérdida definitiva o cierre del pasado?
¿Se puede recontruir una relación dañada (la de los ex)?
¿Se puede comenzar de nuevo, "sin repetir ni tachar"?...
Sin grandes pretenciones, dado el género pasatista, la película esboza algunas respuestas a estos interrogantes... Las otras, podríamos resolverlas entre todos... ¿Me ayudás?
Si de eso se trata, nos referimos a la comedia romántica protagonizada por Meryl Streep, Alec Baldwin y Steve Martin, en la que luego de 10 años del divorcio, la ex pareja comienzan a vivir una aventura amorosa con las vicisitudes que surgen y complicaciones del caso, teniendo en cuenta que él, esta casado; ambos tienen 3 hijos grandes y ella, un incipiente pretendiente.
Este film con premios y también críticas, resulta ser cuanto menos, un entretenimiento agradable para el expectador, o una excelente opción a la hora de elegir, según el gusto de cada cuál.
Ahora... más allá de lo artístico, invita a reflexionar sobre varias cuestiones.
¿Nos podemos enamorar -o re enamorar- de nuestro ex?
Y si es así, ¿Podríamos considerarlo ex?
¿Se resuelve totalmente la relación con una ex pareja?
¿Se elabora el duelo de lo que no pudo ser, o de lo que fue hasta ahí?
¿Se puede cambiar o estamos condenados a repetir historias?
¿Qué pesa más, la idealización o la realidad?
¿Qué nos pasa cuando cambiamos de rol, de esposos a "otros/as", de "otros/as" a esposos?
¿Cuánto nos pesa las opiniones del entorno, hijos, padres, amigos?
¿Se trata de rendir una asignatura pendiente (en este caso de la mujer que fue "abandonada"), o simplemente un deseo de venganza encubierto?
¿Será una manifestación de arrepentimiento o de culpa o de amor para el "conquistador" (en este caso el ex-marido) o solo "que todo tiempo pasado fue mejor" a la hora de enfrentar presentes incómodos?
¿Qué lugar tiene el tercero (pretendiente de la mujer) como amenaza de pérdida definitiva o cierre del pasado?
¿Se puede recontruir una relación dañada (la de los ex)?
¿Se puede comenzar de nuevo, "sin repetir ni tachar"?...
Sin grandes pretenciones, dado el género pasatista, la película esboza algunas respuestas a estos interrogantes... Las otras, podríamos resolverlas entre todos... ¿Me ayudás?
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miércoles, 13 de enero de 2010
Adversidad Versus Ruptura
La vida nos expone a cambios, a experiencias nuevas, algunas esperadas y otras sorpresivas.
Estas vivencias, son producto de circunstancias de distinto orden. Algunas internas, evolutivas generales o particulares y singulares, y otras externas, que van desde los hechos sociales, históricos, económicos, culturales hasta los climáticos.
Estos hechos son productores de crisis, entendiendo por tal, a cualquier cambio que se produzca en el curso del desarrollo, con consecuencias de "agravamientos" o "mejoras". O sea, una crisis expone a la ruptura del equilibrio preexistente y la búsqueda de uno nuevo, que siempre es diferente al anterior, con aspectos favorables y otros desfavorables.
Lo dicho hasta aquí es propio de los individuos, pero también acontece en las parejas, con desarrollos semejantes.
Muchos de los eventos: convivencia, nacimiento – crecimiento – emancipación de hijos y mudanzas, son comunes a casi todos los núcleos, más allá de las singularidades y tiempos individuales, pero otros acaecen en la particularidad de cada relación.
La superación de estos cambios dependerá de muchos factores, los momentos en que ocurran y de la relación, los recursos con que cuentan, la historia individual y vincular, y por supuesto, el deseo de los integrantes en resolver estas cuestiones.
Ahora bien, estos devenires, vividos como adversidades, a los que tantas veces se le adjudica la causa de la ruptura de vínculos, seguramente tienen más mala prensa que lo que la realidad amerita.
Se puede pensar que, en los casos en que, a partir de ellos, la ruptura se impone, operaron como desencadenantes de otras situaciones pre existentes y pujantes.
Tal vez, por el simple hecho que, ante las separaciones la pregunta del por qué se hace inevitable, interrogante ausente y/u omitido en los enlaces, aviene la idea de la justificación, una explicación que condene o absuelva, disquisición que intenta simplificar las cosas desde el esquema básico de ESTIMULO-RESPUESTA.
Quizás sea oportuno desplegar el abanico, despegar la idea de “adversidad igual ruptura” y poder comenzar a responder y respondernos, sobre los motivos del divorcio: Fue por todo y a su vez fue por nada…. Acaso esa es la respuesta más adecuada
Estas vivencias, son producto de circunstancias de distinto orden. Algunas internas, evolutivas generales o particulares y singulares, y otras externas, que van desde los hechos sociales, históricos, económicos, culturales hasta los climáticos.
Estos hechos son productores de crisis, entendiendo por tal, a cualquier cambio que se produzca en el curso del desarrollo, con consecuencias de "agravamientos" o "mejoras". O sea, una crisis expone a la ruptura del equilibrio preexistente y la búsqueda de uno nuevo, que siempre es diferente al anterior, con aspectos favorables y otros desfavorables.
Lo dicho hasta aquí es propio de los individuos, pero también acontece en las parejas, con desarrollos semejantes.
Muchos de los eventos: convivencia, nacimiento – crecimiento – emancipación de hijos y mudanzas, son comunes a casi todos los núcleos, más allá de las singularidades y tiempos individuales, pero otros acaecen en la particularidad de cada relación.
La superación de estos cambios dependerá de muchos factores, los momentos en que ocurran y de la relación, los recursos con que cuentan, la historia individual y vincular, y por supuesto, el deseo de los integrantes en resolver estas cuestiones.
Ahora bien, estos devenires, vividos como adversidades, a los que tantas veces se le adjudica la causa de la ruptura de vínculos, seguramente tienen más mala prensa que lo que la realidad amerita.
Se puede pensar que, en los casos en que, a partir de ellos, la ruptura se impone, operaron como desencadenantes de otras situaciones pre existentes y pujantes.
Tal vez, por el simple hecho que, ante las separaciones la pregunta del por qué se hace inevitable, interrogante ausente y/u omitido en los enlaces, aviene la idea de la justificación, una explicación que condene o absuelva, disquisición que intenta simplificar las cosas desde el esquema básico de ESTIMULO-RESPUESTA.
Quizás sea oportuno desplegar el abanico, despegar la idea de “adversidad igual ruptura” y poder comenzar a responder y respondernos, sobre los motivos del divorcio: Fue por todo y a su vez fue por nada…. Acaso esa es la respuesta más adecuada
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martes, 12 de enero de 2010
Ah... El amor...
“El amor ...
es una gota de agua en el cristal
Es un paseo largo sin hablar
es una fruta para dos...",
Así versa algún canto popular, uno más de tantos que hay, muchos y visiblemente menos que los amores que se suscitan en cada rincón del planeta, en cada corazón humano de quien habite, haya habitado o habitará en el futuro esta tierra esplendida y confusa. Nuestra sociedad gira en torno al amor –concepto verdadero pero no exacto, o mas bien exiguo y fraccionado-, pero que a los fines de esta propuesta, es suficiente- entendiendo que, quizás la mayor expectativa de felicidad, circula en ese orden.
Al mencionar el término amor, lo hago y lo reduzco, en función de la pareja, y desde una óptica del amor romántico, el que en casos extremos remiten a Shakespeare, con sus personajes, Romeo y Julieta, los que eternizaron su amor, a través de su muerte… Loco, ¿no?.
El termino amor, por cierto, es más amplio ya que todo sujeto, objeto, o idea con que nos vinculamos es suceptible de ser "amado/a", pero tal como anuncié previamente,el amor de pareja, parece ser el privilegiado al momento de la revisión.
Querríamos vivir en un eterno enamoramiento, con el cosquilleo en el estomago, y contando los minutos para el encuentro con nuestro amor… ¿Quién no ha añorado, esos primeros momentos de encandilamiento?. ¿Quién no se ha querido sentirse protagonista de una novela, con un galán o una dama declaradamente maravillados por nuestros atributos y con quien guadremos reciprocidad?.
Ese malestar placentero, la incomodidad visceral, este padecimiento afectivo, estas sensaciones eternamente adolescentes parecen subsanarse solo con la presencia del objeto amado. Presencia, por demás está decir, en forma de palabra, flores, un llamado … y para adecuarlo a la modernidad, un mensaje de texto o un mail. O sea, una primera conclusión posible es que ¡disfrutamos de lo que padecemos!
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lunes, 11 de enero de 2010
Temas de Talleres de Reflexión
Algunos temas propuestos y trabajados fueron:
Sobre el amor.
Ilusiones y desilusiones
Amor y separación.
La decisión.
La comunicación: Interna, externa.
Los hijos.
Entre el pasado y el futuro
Nuevas parejas: ¿Volver a creer?
¿Volver a convivir?
Nuevas familias
Los tuyos, los míos y los nuestros.
Las crisis.
El tiempo pasa... La edad, ¿es importante?
.... Entre otros temas tambien interesantes...
Proponenos tu inquietud, tu opinión nos ayuda.
Sobre el amor.
Ilusiones y desilusiones
Amor y separación.
La decisión.
La comunicación: Interna, externa.
Los hijos.
Entre el pasado y el futuro
Nuevas parejas: ¿Volver a creer?
¿Volver a convivir?
Nuevas familias
Los tuyos, los míos y los nuestros.
Las crisis.
El tiempo pasa... La edad, ¿es importante?
.... Entre otros temas tambien interesantes...
Proponenos tu inquietud, tu opinión nos ayuda.
¿Para Quiénes?
Al construir un proyecto, ya sea comercial o social, las preguntas bases se refieren a los objetivos y a quienes va dirigido, o sea resolver el para qué se hace y para quiénes está dirigido. Luego surgen las otras cuestiones, también inevitables, tales como el porqué, el cómo, el cuándo o el dónde…
La presente propuesta, no es una excepción, siendo que se trata de una inquietud profesional que se sostiene en la observación de una realidad cambiante y creciente, avalada por supuesto, por los casi 30 años de práctica clínica, terapéutica y preventiva, con un enfoque interdisciplinario y complementario.
Cada día existen más y más grupos familiares que no responden a lo que conocíamos como familia nuclear o típica, familias mononucleares, madres solteras, padres solteros, divorciados/as que viven con sus hijos, los que viven solos, familias constituidas mas allá de los trámites legales, y que también son atravesadas por separaciones, nuevos grupos familiares que congregan a “a los tuyos, a los míos y a los nuestros”, conjuntos expuestos a varias rupturas, vínculos afectivos sin nombre, viudos/as que aspiran reconstruir su vida familiar estableciendo otras relaciones, nuevas modalidades vinculares inauditas en otros tiempos, hijos, fraternidades y paternidades diferentes al modelo clásico o convencional que conocemos.
Para todos ellos, está dirigido este blogs, manifestación de una institución incipiente con la trayectoria de cuatro años de talleres reflexivos que abordan esta temática, con los que intentamos pensar, repensar, idear pero por sobre todo construir recursos acordes a las nuevas circunstancias. De allí, su nombre que conlleva su intención: RECURSOS DE FAMILIA.
Sobre la nominación DIVORCIADOS, apelando a su significación amplia “Separar, apartar personas que vivían en estrecha relación, o cosas que estaban o debían estar juntas”, intentamos despojarlo del acto jurídico, en el que por una sentencia se disuelve un matrimonio, acercándolo a la idea de separación de preceptos tradicionales, quizás la ruptura de “ideales” instaurados en pro a una realidad que se impone, a la disociación de prejuicios en relación a la formación de nuevos juicios.
En resumidas cuentas, nuestro esfuerzo tiene como beneficiarios y a su vez participantes activos, a todo aquel que de algún modo se sienta atravesado por la problemática expuesta, se sienta partícipe o testigo de la misma, y se sienta convocado, con energía, con ganas y que crea que tiene algo que decir… aunque sea UNA PALABRA ¡qué nunca es poco!
La presente propuesta, no es una excepción, siendo que se trata de una inquietud profesional que se sostiene en la observación de una realidad cambiante y creciente, avalada por supuesto, por los casi 30 años de práctica clínica, terapéutica y preventiva, con un enfoque interdisciplinario y complementario.
Cada día existen más y más grupos familiares que no responden a lo que conocíamos como familia nuclear o típica, familias mononucleares, madres solteras, padres solteros, divorciados/as que viven con sus hijos, los que viven solos, familias constituidas mas allá de los trámites legales, y que también son atravesadas por separaciones, nuevos grupos familiares que congregan a “a los tuyos, a los míos y a los nuestros”, conjuntos expuestos a varias rupturas, vínculos afectivos sin nombre, viudos/as que aspiran reconstruir su vida familiar estableciendo otras relaciones, nuevas modalidades vinculares inauditas en otros tiempos, hijos, fraternidades y paternidades diferentes al modelo clásico o convencional que conocemos.
Para todos ellos, está dirigido este blogs, manifestación de una institución incipiente con la trayectoria de cuatro años de talleres reflexivos que abordan esta temática, con los que intentamos pensar, repensar, idear pero por sobre todo construir recursos acordes a las nuevas circunstancias. De allí, su nombre que conlleva su intención: RECURSOS DE FAMILIA.
Sobre la nominación DIVORCIADOS, apelando a su significación amplia “Separar, apartar personas que vivían en estrecha relación, o cosas que estaban o debían estar juntas”, intentamos despojarlo del acto jurídico, en el que por una sentencia se disuelve un matrimonio, acercándolo a la idea de separación de preceptos tradicionales, quizás la ruptura de “ideales” instaurados en pro a una realidad que se impone, a la disociación de prejuicios en relación a la formación de nuevos juicios.
En resumidas cuentas, nuestro esfuerzo tiene como beneficiarios y a su vez participantes activos, a todo aquel que de algún modo se sienta atravesado por la problemática expuesta, se sienta partícipe o testigo de la misma, y se sienta convocado, con energía, con ganas y que crea que tiene algo que decir… aunque sea UNA PALABRA ¡qué nunca es poco!
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